XV Años

La celebración de XV años tiene dos posibles orígenes, sin embargo el más probable es la costumbre proveniente de las grandes culturas precolombinas: aztecas y mayas de México que realizaban los ritos de pubertad para indicar la entrada de las mujeres a la vida adulta y la aceptación de responsabilidades. Esto iniciaba cuando las jóvenes, con apenas quince años salían a la escuela telpochcalli donde aprendían la historia y tradiciones de su cultura y se preparaban para el matrimonio. Una vez terminado el curso regresaban a la comunidad, pues estaban por celebrarles la fiesta de quinceañera.

La historiadora Mayavel Saborío lo relaciona más con las presentaciones en las cortes europeas. “Se organizaban bailes de presentación o de debutantes para las señoritas de la `alta sociedad´ en varios países de América Latina, como los organizadores en Europa y Estados Unidos, escribe. Luego a mediados de los 50 estos bailes cayeron en desuso y se nutrieron de elementos como la gala estadounidense “sweet sixteen”.

A principios del siglo XX, entre las élites urbanas ya se realizaban festejos “para presentar ante la sociedad a la joven núbil y casadera”, asevera la antropóloga Cristina Oehmichen Bazán.

Actualmente, en México, si la quinceañera es católica, la festividad inicia con una Misa de Acción de Gracias, en la que también se venera a la Virgen, el motivo de ello es que a esa edad le fue anunciado que tendría a Jesús. Durante la misma, algún padrino o madrina le otorga una medalla (en algunas ocasiones los de bautizo), siendo bendecida previamente, acompañada de sus padres y chambelanes. Después de la misa la quinceañera pasea con sus acompañantes en el auto de su elección, anteriormente una limusina te acompañaba a un estudio fotográfico para hacerse eterna en un gran cuadro, ahora las adolescentes prefieren retratarse en el Ángel de la Independencia, monumentos o parques, antes de la recepción.

Luego sigue una fiesta, la cual empieza con una entrada especial por la puerta principal, con música de fondo y aplausos de los invitados, donde la quinceañera luce un vestido confeccionado especialmente para la ocasión, por lo general vaporoso y al estilo princesa, maquillada y peinada para el evento; normalmente acompañada por el brazo de su padre, seguido de ello da paso al escenario la ceremonia del vals, en el cual la chica baila primero con su padre y luego con familiares y amigos. También pueden acompañarla chambelanes con quienes practicó coreografías.

¡Solo se cumplen 15 años una vez! Es por ello que desde los años 80 el cumpleaños tan especial iniciaba con la serenata de mariachis dedicada por su papá no la noche antes, sino seis meses atrás, cuando se unia la familia para trabajar en los preparativos, hacer las invitaciones y entregarlas.

Hoy en día también se realizan otros rituales, como el del último juguete, basándose en la tradición maya sobre que esta posesión sería el último objeto de uso infantil que usaría, ya que para ese entonces su casamiento sería próximo; y también el de la zapatilla, en el que el padre de la quinceañera cambia su zapato plano por uno de tacón alto, que también simboliza el paso a la madurez.

Después se inicia el banquete y la fiesta llega al momento en que los músicos reservados especialmente para el gran día dan vida y espíritu a la fiesta.

Referencias:

  • Favier, Lorena (2011), “La fiesta de quince años: etnografía de un ritual de paso moderno, un rito por y para las mujeres” en Decires. Oehmichen, Cristina (2005), Identidad, género y relaciones interétnicas, México: UNAM. Ramírez Armando (1985), Quinceañera, México: Debolsillo. Saborio, Mayavel (2010), “La quinceañera, un fenómeno de transculturación e interculturalidad” en Decires.

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